Que Banco Valencia haya tenido que ser intervenido, entre otros, por aceptar propiedades inmobiliarias de Polaris es la consecuencia de un modelo de crecimiento económico que lograba alcanzar una rentabilidad anual del 65% pero destinado a fracasar por su insostenibilidad. Pero claro los favores políticos hay que pagarlos.miércoles, 23 de noviembre de 2011
¡Dejarme solo, que ya lo rescataran otros!
Que Banco Valencia haya tenido que ser intervenido, entre otros, por aceptar propiedades inmobiliarias de Polaris es la consecuencia de un modelo de crecimiento económico que lograba alcanzar una rentabilidad anual del 65% pero destinado a fracasar por su insostenibilidad. Pero claro los favores políticos hay que pagarlos.
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